Diario de una bordadora
Hasta los treinta años, su vida discurría tranquila, como un punto hilván. Sin embargo, cuando ella y su pareja deciden tener un hijo, comienza un vía crucis de abortos espontáneos, embarazos ectópicos, tratamientos de fertilidad y dolorosas fecundaciones in vitro. Un túnel de ilusiones renovadas y frustradas, de deseo, rabia, soledad y culpa, que transitó hasta encontrar una salida inesperada en el bordado. Como una moderna Penélope, Loly aprende a bordar, descubre el significado que tiene esa práctica como reparación, creación de comunidad y metáfora de la historia de las mujeres, y poco a poco va creando una nueva identidad, la de Srta Lylo: una mujer nueva que no será madre, pero que inunda de alegría sus talleres, con una personalidad arrolladora y un aspecto de Frida Kahlo.