Las raíces del cielo
Para los lacandones, los elementos tienen pixan, una suerte de "alma". Tienen una relación animista con el mundo. En la naturaleza, todo, piedras, lagos, árboles, animales, etcétera, es persona, y por eso es importante establecer pactos en función del equilibrio de la vida y la muerte. La selva es un espacio relacional permanente. Los lacandones han sabido comprenderlo, y han transmitido su conocimiento de generación en generación, pero hoy ese hilo parece haberse roto irremediablemente, junto con la selva. Está por acabarse el curso del río de los mitos y saberes ancestrales lacandones. Hay un tipo de sensibilidad especial siendo deforestada. Por eso creemos que esta obra es de tanta importancia: reivindica a un pueblo en constante y trágica persecución, recoge lo que los Hombres Verdaderos (mujeres, niños y ancianos) piensan de su situación actual, y nos ofrece la oportunidad y privilegio de acercarnos a su sabiduría, de la cual el pensamiento occidental tiene infinitas cosas que aprender.
Alice Balsanelli, después de pasar más de una década en la selva, y a través de los testimonios que escuchó, plasma aquí un sistema de pensamiento distinto, a una cosmovisión en la que hay distintas maneras de concebir la existencia, la vida y la muerte. Las raíces del cielo es un texto conmovedor: lo escribe ella, pero quienes hablan son las y los lacandones, y la selva. Este libro es un grito de la memoria.