Mi vida Goyo Cárdenas
Mi cuchillito ahí está, brilla la hoja de él por el reflejo de la luz.
Dan las once de la noche. El grito del celador de la atalaya se ha iniciado a las diez de la noche. Cada quince minutos repite el grito de Alerta. Después escucho ruido dentro del hall de mi celda. Me levanto y veo grandes ratas que parecen conejos. Deambulan por toda la casa como Juan en su casa.
Veo que salen del sanitario y se introducen por ahí. Las contemplo largo rato y veo que son muy tontas, pues salen de una cárcel para meterse en otra. Así es la vida, yo que ellas me quedaría ahí, en la habitación que tienen ellas hecho debajo del inodoro.
Después me vuelvo a mi cama y apago el foco de luz eléctrica y, a dormir.
Esta es la vida en este encierro en el cual no tengo ninguna esperanza, la única manera de salir ahorita mismo de aquí, de no tener más molestias, de evitar la fatiga y los sinsabores a la familia, de no molestar a la familia, ni a Betty ni a nadie es un camino… la puerta falsa. Este es el único. Pero sería tanto como acobardarse y darle pábulo al coronel Linares, director de esta penitenciaría
ES PARTE DE SU VIDA LO QUE SUCEDIO: Sabemos sobrellevar este camino y tener la paciencia suficiente para soportar las cosas. Dios nos va a ayudar, hay que imitarlo, dentro de este encierro.
Tener paciencia y pedir para todos bienaventuranzas, algún día saldremos de este encierro… duermo en paz.