Los pecados capitales
Actualmente padecemos una enfermedad: «la pérdida del sentido sobrenatural de la vida», es por eso que muchas personas viven en pecado, sin sentir la necesidad de pedir perdón a Dios. El papa Juan Pablo II dijo: «Al hombre contemporáneo parece que le cuesta más que nunca reconocer los propios errores y decidir volver sobre sus pasos para reemprender el camino después de haber rectificado la marcha; parece muy reacio a decir “me arrepiento”» (Reconciliación y Penitencia, n. 26).
Nuestros pecados, y los de toda la humanidad, son la causa de la Pasión de Cristo: «me amó y se entregó hasta la muerte por mí» (Gálatas 2,20). Es necesario reparar para pagar a Dios por esas ofensas.
Este escrito presenta un resumen acerca de los siete pecados capitales, los efectos que producen en el alma y los remedios necesarios para no ofender a Dios.