En defensa del poema herido
¿Qué hace a un poema verdaderamente poético? Este ensayo plantea una defensa apasionada del poema herido: aquel que no deslumbra por su forma, pero conmueve por su autenticidad. En defensa del poema herido nos invita a volver la mirada hacia la verdad emocional, hacia esa poesía que nace del temblor, del asombro o del dolor, y que, pese a su precariedad formal, irrumpe con fuerza vital.
Este texto adopta el cariz de una reflexión filosófica y estética sobre el arte de decir lo indecible; es, en cierto modo, un manifiesto contra la domesticación de la palabra poética. Su autor nos convoca a leer sin prejuicios, a escribir sin miedo y a reconocer el valor de lo imperfecto. La poesía —nos dice— no es un ornamento: es un latido. Y ese latido, por frágil que sea, basta para devolvernos el asombro de estar vivos.