Acciones transaccionales, sufrimiento y agencia
El tema guía que atraviesa los capítulos de este libro es el de las acciones transaccionales, acciones que nos transforman y constituyen en nuestras relaciones con nuestro entorno, personas, animales y formas de vida. El término se puede entender también como la afectación transaccional entre cuerpos en el ámbito biológico, sociocultural y emocional. Si bien este texto no desarrolla aspectos relacionados con la filosofía política, la fundamentación onto-epistemológica que se sustenta en los temas expuestos apunta a una responsabilidad ético-política de acciones que no fomenten situaciones de vulnerabilidad.
La relevancia onto-epistemológica y política de nuestras experiencias es que los seres humanos tenemos capacidad de agencia transformadora, porque somos afectados por las emociones, pero tenemos la posibilidad de ser conscientes de ellas, no estamos limitados sólo a reaccionar, podemos, al apropiarnos de ellas, transformar nuestras experiencias en otras, transformadora de las condiciones de existencia, que para John Dewey en su libro El arte como experiencia de 2008, significa tener una experiencia, no es individual, es transaccional, ocurre entre uno y los demás, en las interacciones con el entorno y con otros seres vivos humanos y no humanos.
En el marco de estas ideas, en este libro desarrollamos la noción de acción transaccional de Dewey. El primer capítulo se centra en la articulación de las acciones transaccionales en el contexto de la Escuela Chinampera y otros conocimientos tradicionales. En el capítulo segundo mantenemos el hilo argumentativo sobre la transaccionalidad y desarrollamos la noción de consciencia de sí mismo y de los demás subrayando la dimensión ética de cada sujeto en relación con los otros, además de la condición compartida con los animales, seres sintientes que, al igual que los seres humanos, padecen y sufren. En el capítulo tercero, inspirados en James, desarrollamos la noción de transaccionalidad concentrándonos en el cuerpo y las emociones, partiendo de la idea de que el conocimiento que tiene un organismo sobre el mundo, sobre sí mismo y sobre los demás tiene una base corporal. Finalmente, repensamos estas ideas sobre la afectación transaccional entre cuerpos a la luz de quienes padecen el trastorno límite de la personalidad