Hombres que huelen a flores
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Dieciséis estampas de auto ficción permiten que un retrato de familia sea visto como un síntoma: nuestra ilusoria proyección de lo real. Eduardo J. González toma esto como base para editar y reintegrar su propio linaje. Hay, en este libro, un amoroso trabajo de confesión y reordenamiento.
En esta escritura el autor decide quiénes conforman su familia.