La santa suerte
La Santa Suerte, es una herida compartida. La voz de quienes no suelen tenerla. Cada cuento parece distinto, pero todos se miran entre sí, es como si se reconocieran en el mismo espejo sucio y empañado.
El lenguaje aquí no se disfraza. Habla como se habla en la calle, en la sierra o en la esquina de una vida cansada, con palabras que huelen a tierra, a sudor y a verdad. Y, sin embargo, debajo de esa voz sencilla, palpita lo sagrado, lo que no se dice pero se siente.
Porque la suerte, como los ángeles, no siempre llega con alas. A veces llega con callos en las manos, olor a tripa frita o una lágrima que brilla como oro bajo la luna.