Elogio del inconsciente
En una era cada vez más dedicada a la robotización de la vida, hablar del inconsciente es un acto de resistencia. Inventado por Freud, el inconsciente es el lugar donde el deseo del sujeto se manifiesta en su singularidad irreductible, creando constantemente un espacio creativo, excéntrico y anómalo que ningún plan educativo puede domesticar. El inconsciente desestabiliza continuamente el conformismo social, el uniforme impuesto por lo que Jacques Lacan denominó el discurso del capitalista. Libro compuesto por doce argumentos, Recalcati nos recuerda que no existe un modelo único al que debamos adaptar nuestras vidas. "No ceder ante el deseo", como enseñó Lacan, es más bien un deber ético que nos compromete a cada uno, individualmente, con una responsabilidad radical. A veces, incluso la de reconciliarnos con nuestra peor versión, nuestros deseos inconscientes.