Bosque de signos
Preguntarse qué contiene este libro del Bosque de signos que lo hace tan atractivo, cuáles son los elementos y temas que me parece han sido afluente en la obra de Pérez Cervantes, son también elementos de la vida cotidiana que podemos ver todos sin advertir la estética del momento, de su capacidad de generarnos admiración o pararnos frente a algo tan común, pero que se subraya gracias al ojo entrenado del fotógrafo. Y de esa manera hay otras representaciones que miran desde afuera, de lejos, identificando a los personajes sin alterar la escena, por ejemplo, es el caso de hombres en su soledad, los conjuntos sociales en sombras sin una identidad visible, los altocontrastes y contraluces como escenario de la imagen, en los cuales el fotoautor reencuadra y recompone la escena.
Un tema sobresale entre todos: la soledad. Así aparece el hombre añoso encorvado en una banca, el músico y su compañero eterno: el instrumento y su música silente, el caminante incansable, el viajero constante, todos ellos sin ser un retrato gesticulado, nos muestra esa faceta del individuo inmerso en el bosque de los signos ante la ausencia del otro. O bien aquellos en multitud que también a pesar de los demás, están solos. Es el bosque plagado de ausencias.
Son estas casualidades las que concentran la atención del fotógrafo, pues busca visibilizar los signos de lo posmoderno y lo mitológico, el personaje que usa una palestina con sus lentes obscuros de “colado”, pues está rodeado de soldados romanos; el Cristo que porta su cruz y el niño que lleva una playera de TTYL (Talk to you later, será un comunicado con ¿El Señor?) y todos estos elementos que pueden pasar inadvertidos para los propios y ajenos, pero no para el ojo entrenado del fotógrafo. Es la composición y el encuadre lo que señala con más certeza ese bosque plagado de signos.
En otra imagen ya se observa al Cristo crucificado mientras dos drones lo custodian a cada lado de la cruz, ahora ya no son los ladrones, pero igual podrían llamarles Dimas y Gestas a esos pequeños y precisos robots, pues acompañan y dan cuenta de ese momento connotado. Una imagen que rompe los cánones, los horizontes de la época y nos ubican en pleno siglo XXI.