Crítica del poder
El 16 de agosto de 1968, Daniel Cosío Villegas empezó a publicar los viernes en Excélsior, y llamó mucho la atención porque era un personaje del mundo académico, que opinaba sobre la situación política (tradición entonces olvidada). Porque tenía algo que decir, cosa extraña en un género reducido a votar en favor o en contra, para lo cual basta con levantar la mano. Porque lo decía muy bien. Pero, sobre todo, porque elegantemente y con buenas razones, se metía con los errores presidenciales, cosa inusitada, y de la cual podía esperarse que terminara mal. Excélsior era entonces el centro de la opinión pública nacional, y no estaba claro si el presidente Díaz Ordaz dejaría pasar eso, sobre todo en aquel momento de crisis.