Regreso a un escenario campestre
En el lenguaje poético de Nuno Júdice (1949-2024), lo sensible está en profunda combinación con las ideas; y las imágenes con el pensamiento que se va trazando a través de cada imagen y cada verso.
El amor, el tiempo, el destino, la misma poesía, son algunos de los temas que con más frecuencia aparecen en su obra. Además, un humor sutil, lleno de ironía.
El lector advertirá el movimiento, la transformación, incluso la metamorfosis de lo que se observa. Por un lado, tenemos la nostalgia de un mundo ido y el intento de atrapar el presente o el amor, siempre elusivos, y, por el otro, la conciencia incesante de que la realidad es un misterio que la voz poética apenas si alcanza a nombrar, a aludir. Así, hay un avanzar continuo hacia lo que se desconoce, un dejar atrás lo que debe quedar atrás.
Júdice crea un mundo límpido y misterioso, transparente pero en constante cambio: un ir y venir del pensamiento poético, en busca de “la luz de un sentido”.
“Un verso transforma / el modo en que se mira el mundo.” La belleza puede surgir (o desaparecer o alejarse) en cualquier instante, al conjuro del poema. Júdice es un taumaturgo, una especie de prestidigitador del lenguaje. La realidad que habitamos adquiere en cada uno de sus poemas tintes nuevos. Todo sucede en el abierto campo de la página, y, como se lee en un poema de este REGRESO A UN ESCENARIO CAMPESTRE, tal vez podríamos, incluso, recibir “La dádiva / de un cuerpo en la muda imagen del poema”.