Gente de Buena Familia
Gente de Buena Familia nos regala un viaje de esos que nos hacen entornar los ojos, sonreír para nosotros mismos y suspirar de nostalgia. Nostalgia por las paredes de cantera rosa, los muros "escaladitos" y las aceras adoquinadas llenas de flores de jacaranda. El olor a algodones de azúcar, a buñuelos con jarabe de guayaba y al incensario de la iglesia que inevitablemente nos transportan a los coros parroquiales y a las enseñanzas de la Tía Chata. Sí, porque toda buena familia que se respete tienen a su Tía Chata, esa guardiana de los secretos culinarios de las bisabuelas y los misterios del crochet y de la máquina de coser.
Es un gozo pasear por las páginas de este libro, llenas de anécdotas familiares, de valores y tradiciones ahora eclipsadas por el hechizo de las redes sociales, los chats, los viajes a Marte, pero que sin embargo perduran, sostenidos por el plateado hilo de nuestros recuerdos.
A través de una curiosa pero familiar variedad de registros lingüísticos, nos encontraremos leyendo en sonsonetes, a veces provincianos, a veces iletrados, y descubriremos que muy a pesar nuestro, todos hablamos "albañil". Este libro nos conduce por esos relatos de momentos cotidianos , memorias sencillas y recatados recuerdos.