San Charbel Makhluf
Una introducción al libro de la vida de San Charbel Makhlouf nos presenta a un monje maronita del Líbano (1828–1898) que vivió oculto al mundo, pero profundamente unido a Dios.
Nació como Youssef Antoun Makhlouf en una familia campesina sencilla y creyente. Desde niño mostró inclinación a la oración y al recogimiento. A los 23 años dejó su casa sin despedidas largas ni explicaciones dramáticas y entró al monasterio maronita, tomando el nombre de Charbel, en honor a un mártir antiguo.
El libro suele recorrer tres grandes etapas de su vida:
1. Vida comunitaria en el monasterio, marcada por obediencia, silencio y disciplina.
2. Ordenación sacerdotal y vida interior profunda, centrada totalmente en la Eucaristía.
3. Vida eremítica, cuando pidió permiso para vivir como ermitaño, en mayor soledad, oración y penitencia.
San Charbel pasó los últimos 23 años prácticamente en silencio, dedicado a la oración, el ayuno, el trabajo manual y la adoración. Su centro absoluto era la Misa. Se decía que celebraba la Eucaristía como si estuviera ya en el cielo.
Murió en 1898 después de sufrir un derrame mientras celebraba la Santa Misa. Y es curioso: en vida fue casi desconocido fuera del monasterio… pero después de su muerte comenzaron a multiplicarse los milagros atribuidos a su intercesión. Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y su cuerpo permaneció incorrupto durante años.
El libro no es una historia llena de viajes o fundaciones. Es más bien un testimonio de lo que produce una vida totalmente escondida en Dios. San Charbel enseña que el silencio puede ser más fecundo que mil palabras, y que la unión con Dios transforma el mundo desde lo invisible.
Fue canonizado por San Pablo VI en 1977.