Una tortuga llamada Harriet
Si un desconocido te ofreciera contarte una historia tal vez dirías que sí, pero lo más probable sería que respondieras que no, gracias. Pero si el narrador fuera una tortuga que ha vivido tanto que conoció al mismísimo Charles Darwin, ¡seguro que querrías escucharla! Eso fue lo que le ocurrió s Santiago en una visita al zoológico.